domingo, 7 de agosto de 2011

La romántica historia de Cesar y Jose Manuel


La Romántica historia de Jose Manuel y César – CHAPTER.09-El súcubo anunciador


Todo sucedió por culpa de una universitaria, la universitaria que llevó a Jose Manuel al abismo, que lo llevó a las mismísimas profundidades del averno.
Nuevos sentimientos afloraban en César, odiaba a Alberto pero a la vez sabía que él no tenía la culpa de su deficiente habilidad de conducción.
Entraron en clase todos. Alberto, como siempre, se sentó en la “silla do gordo”, a su lado el atlético, fuerte y viril señor Louzao, y a su otro lado, Eric con la canción Rumadai. César sentía como si todo fuese un juego pueril, pues mientras el estaba en clase, Jose Manuel estaba sufriendo por su culpa…

Era hora de TALF I, tocaba con Manuel Morientes. Manuel no llegaba a clase y todos estuvieron esperando por él, hasta que se demoró unos 15 minutos, cosa poco habitual en él. Alberto tenía una cara risueña y con un tono picaresco.
Manuel Morientes entró en clase todo despeinado y traía la camisa un poco desabrochada. Dijo Manuel jadeando:

-Siento mi retraso, pero me levanté tarde. Bueno, el otro día quedamos en aplicar el lema de bombeo para saber si un lenguaje es regular, ¿no?

Alberto tenía una expresión facial de jocosidad, a lo que César le preguntó:

-Alberto, que sucede?
-Nada tío, no lo viste?
-Lo qué?
-Sabes lo que te dije antes de una universitaria? La ví junto al de TALF hace un momento besándose. Con lo gay que parecía el tío y vaya hembra tiene…

César vio que el de TALF era la llave a la solución a todo este asunto… debía acabar con todo esto de una vez por todas.
Acabó la clase y después tocaba estadística, clase que César nunca solía perderse por nada del mundo, y menos ahora que llegaba el calor y la profesora iba ligera de ropa y solía agacharse a coger tizas para ir provocando al alumnado. Sin embargo, César se fuñe sin dar más explicación y se esfumó en un instante.

Por la tarde, una noticia llegó a la facultad, Manuel Morientes, “o de TALF”, apareció en su piso con 5 puñaladas en el corazón, 2 jeringuillas, una en cada ojo, y con una katana en la zona abdominal, de la cuál colgaban vísceras. Junto al cadáver una nota: “hoy tu, mañana ella. Todos pagareis por mi corazón roto”.

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**A silla do gordo es una silla plegable la cuál está más hundida de lo normal, a la cuál se achaca que una persona con sobrepeso era su usuario habitual.

** El elma de bombeo que menciona Morientes es propio del temario de la asignatura de TALF, no es relevante en la historia.

1 comentario:

  1. Louzao sólo puedo decir una cosa
    besame bandido!!!
    y siempre me sentaré en la "silla do gordo", al menos en la silla que todos guardamos en nuestros corazones

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