La Romántica historia de jose Manuel y César – CHAPTER.08-Ventana al olvido
Llegó a su casa y César abrió la puerta, pero su casa olía a cerrado.
César quiso despejar el ambiente, por lo que abrió las ventanas para que la corriente se llevase los viejos recuerdos. Así, César estuvo una hora mirando a los chavales jugar al fútbol y, aunque ya había ventilado la casa, daba igual, ya que los recuerdos seguían ahí y no parecían tener la intención de marchitarse e irse cuales pétalos al viento.
Eran las 10 de la mañana del día siguiente cuando César entró en la facultad. En la entrada se encontró a Louzao con su Corsita. Con el venía Alberto agradeciéndole a Louzao lo bondadoso y modesto que era Louzao pese a parecer un dios.
Ante la ausencia de César, Alberto preguntó:
-César, ¿Qué te ha pasado estos días?
-Nada, me atropellaron- dijo César con voz baja- y tu Alberto…¿qué tal te va con el carnet?
-Pues nada tío…el otro día fui a examen y aprobé! Íbamos por el Campus por delante de nuestra facultad y atropellamos a algo, pero como el de la autoescuela y el examinador se quedaron mirando para una universitaria en minifalda, no se dieron cuenta y yo tiré hacia adelante como si no pasase nada jeje…debió ser un perro, yo que sé…que me estás contando. Las prácticas era un puto coñazo.
César, conmocionado, tenía delante a la persona la cual había provocado todo esto. Aunque él no quería, un fuego interior se había encendido, unas llamas negras de odio hacia Alberto, el causante del dolor de Jose Manuel.
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*INCIDENCIAS: -la facultad mencionada es la ETSE del Campus Sur de Santiago de Compostela
-Alberto tenía mal rollo con lo de sacar el carnet, le costó innumerables esfuerzo sacarlo
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