
La Romántica historia de jose Manuel y César – CHAPTER.10-Destinos cruzados
El descanso veraniego llegaba y después de tanta tensión por fin llegaba algo de tranquilidad, pero sería la tranquilidad precedente a una tormenta.
Era el último examen del curso y Louzao había aprobado todo con matrícula de honor, Eric suspendió 4 y César tras tanta farra y fiesta, solo había aprobado Física.
Dieron las 3 y en la cafetería se reunían Louzao, Eric y Alberto para discutir sobre ciertos temas del examen de la tarde mientras jugaban una partida al cabrón. Alberto, en uno de sus ataques epilépticos, le dice a César:
-César! Sabes ya lo de Manuel Morientes no? “o de TALF”…
César con cara de felicidad y asombro en el mismo instante, le devuelvo un no por respuesta, muy seguro de sí mismo, a lo que Alberto contesta:
-Pues buah tío! Lo asesinaron en su propio piso, encontraron al gordo de computadores comiendo sus restos.
César veía ante sus ojos cómo su única oportunidad de llegar a aquella chica se había esfumado y con cara compasiva asiente y dice:
-Él sabrá por qué está muerto.
Empieza el examen de las 4 de esa calurosa tarde y tras largas deliberaciones hipotéticas sobre la reducción al absurdo, todos salen del examen. En la salida esperaban Louzao y Eric a César, Alberto aún no había aparecido.
-Qué tal el examen? Era fácil verdad? Yo creo que me dá para un 9 – comentó Louzao.
-Qué dis meu! Rumadai dai! Non tiña collós a facelo! – responde efusivamente Eric.
Tras una larga conversación, los amigos se despidieron pese a que Alberto no había aparecido, cosa extraña porque fue él el primero casi en salir, y cada uno se fue por su lado, a lo que Cesar respondió a todos con un emotivo y profundo “Adiós amigos”. La temporada estival comienza y con un crimen por resolver.
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**Traducción: -Qué dis meu! Rumadai dai! Non tiña collós a facelo! --> - Qué dices mío! Rumadai dai! No tenía cojones a hacerlo!
