domingo, 7 de agosto de 2011

La romantica historia de Cesar y Jose Manuel


La Romántica historia de jose Manuel y César – CHAPTER.10-Destinos cruzados


El descanso veraniego llegaba y después de tanta tensión por fin llegaba algo de tranquilidad, pero sería la tranquilidad precedente a una tormenta.

Era el último examen del curso y Louzao había aprobado todo con matrícula de honor, Eric suspendió 4 y César tras tanta farra y fiesta, solo había aprobado Física.

Dieron las 3 y en la cafetería se reunían Louzao, Eric y Alberto para discutir sobre ciertos temas del examen de la tarde mientras jugaban una partida al cabrón. Alberto, en uno de sus ataques epilépticos, le dice a César:

-César! Sabes ya lo de Manuel Morientes no? “o de TALF”…

César con cara de felicidad y asombro en el mismo instante, le devuelvo un no por respuesta, muy seguro de sí mismo, a lo que Alberto contesta:

-Pues buah tío! Lo asesinaron en su propio piso, encontraron al gordo de computadores comiendo sus restos.

César veía ante sus ojos cómo su única oportunidad de llegar a aquella chica se había esfumado y con cara compasiva asiente y dice:

-Él sabrá por qué está muerto.

Empieza el examen de las 4 de esa calurosa tarde y tras largas deliberaciones hipotéticas sobre la reducción al absurdo, todos salen del examen. En la salida esperaban Louzao y Eric a César, Alberto aún no había aparecido.

-Qué tal el examen? Era fácil verdad? Yo creo que me dá para un 9 – comentó Louzao.

-Qué dis meu! Rumadai dai! Non tiña collós a facelo! – responde efusivamente Eric.

Tras una larga conversación, los amigos se despidieron pese a que Alberto no había aparecido, cosa extraña porque fue él el primero casi en salir, y cada uno se fue por su lado, a lo que Cesar respondió a todos con un emotivo y profundo “Adiós amigos”. La temporada estival comienza y con un crimen por resolver.

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**Traducción: -Qué dis meu! Rumadai dai! Non tiña collós a facelo! --> - Qué dices mío! Rumadai dai! No tenía cojones a hacerlo!

La romántica historia de Cesar y Jose Manuel


La Romántica historia de Jose Manuel y César – CHAPTER.09-El súcubo anunciador


Todo sucedió por culpa de una universitaria, la universitaria que llevó a Jose Manuel al abismo, que lo llevó a las mismísimas profundidades del averno.
Nuevos sentimientos afloraban en César, odiaba a Alberto pero a la vez sabía que él no tenía la culpa de su deficiente habilidad de conducción.
Entraron en clase todos. Alberto, como siempre, se sentó en la “silla do gordo”, a su lado el atlético, fuerte y viril señor Louzao, y a su otro lado, Eric con la canción Rumadai. César sentía como si todo fuese un juego pueril, pues mientras el estaba en clase, Jose Manuel estaba sufriendo por su culpa…

Era hora de TALF I, tocaba con Manuel Morientes. Manuel no llegaba a clase y todos estuvieron esperando por él, hasta que se demoró unos 15 minutos, cosa poco habitual en él. Alberto tenía una cara risueña y con un tono picaresco.
Manuel Morientes entró en clase todo despeinado y traía la camisa un poco desabrochada. Dijo Manuel jadeando:

-Siento mi retraso, pero me levanté tarde. Bueno, el otro día quedamos en aplicar el lema de bombeo para saber si un lenguaje es regular, ¿no?

Alberto tenía una expresión facial de jocosidad, a lo que César le preguntó:

-Alberto, que sucede?
-Nada tío, no lo viste?
-Lo qué?
-Sabes lo que te dije antes de una universitaria? La ví junto al de TALF hace un momento besándose. Con lo gay que parecía el tío y vaya hembra tiene…

César vio que el de TALF era la llave a la solución a todo este asunto… debía acabar con todo esto de una vez por todas.
Acabó la clase y después tocaba estadística, clase que César nunca solía perderse por nada del mundo, y menos ahora que llegaba el calor y la profesora iba ligera de ropa y solía agacharse a coger tizas para ir provocando al alumnado. Sin embargo, César se fuñe sin dar más explicación y se esfumó en un instante.

Por la tarde, una noticia llegó a la facultad, Manuel Morientes, “o de TALF”, apareció en su piso con 5 puñaladas en el corazón, 2 jeringuillas, una en cada ojo, y con una katana en la zona abdominal, de la cuál colgaban vísceras. Junto al cadáver una nota: “hoy tu, mañana ella. Todos pagareis por mi corazón roto”.

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**A silla do gordo es una silla plegable la cuál está más hundida de lo normal, a la cuál se achaca que una persona con sobrepeso era su usuario habitual.

** El elma de bombeo que menciona Morientes es propio del temario de la asignatura de TALF, no es relevante en la historia.